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El arte de volver a casa: Mindfulness para calmar el ruido mental

Mujer con los ojos cerrados reciviendo luz solar

Vivimos en la era de la prisa y la sobreestimulación. Entre las noticias del mundo, las notificaciones del celular y la lista interminable de pendientes, es muy fácil que nuestra mente se convierta en una habitación llena de gente gritando al mismo tiempo.
Cuando esto sucede, nuestra mente se "enferma" de futuro. Aparece la rumiación: ese hábito de repensar mil veces lo mismo, de anticipar tragedias que no han pasado y de alimentar niveles de cortisol (la hormona del estrés) que mantienen a nuestro cuerpo en una alerta constante.
El resultado lo conoces bien: insomnio, falta de enfoque, irritabilidad y esa sensación de que, aunque estés sentada en tu sofá, tu mente está a kilómetros de distancia, sufriendo por algo que aún no ocurre.

¿Qué es realmente el Mindfulness?

No es poner la mente en blanco; eso es un mito. El Mindfulness es el entrenamiento de volver al aquí y al ahora. Es aprender a observar tus pensamientos como si fueran nubes que pasan, sin colgarte de ellas, sin juzgarlas. Es darle a tu sistema nervioso el mensaje de que, en este preciso segundo, estás a salvo.
Aquí te comparto 3 beneficios fundamentales de integrar esta práctica en tu día a día:

    •    Regula tu respuesta al estrés: Al practicar la atención plena, le das un "freno de mano" a la producción de cortisol. Esto ayuda a que tu cuerpo pase del estado de supervivencia (pelea o huida) al estado de restauración, lo que mejora tu sistema inmune y tu digestión.
    •    Rompe el ciclo del sobrepensamiento: El Mindfulness te enseña a identificar el pensamiento ansioso apenas nace. En lugar de dejar que la bola de nieve crezca, aprendes a decir: "Estoy teniendo el pensamiento de que algo malo va a pasar, pero eso no es la realidad ahora". Esto te devuelve el control.
    •    Mejora la calidad del descanso: La ansiedad suele robarnos el sueño porque la mente aprovecha el silencio de la noche para gritar más fuerte. Al entrenar tu atención durante el día, le enseñas a tu cerebro a "soltar" las cargas al llegar la noche, permitiendo un sueño profundo y reparador.

Un ancla para hoy: Ejercicio de respiración consciente

Si sientes que el aire te falta o que tu mente va a mil por hora, detente un momento. No necesitas una hora, solo 3 minutos. Vamos a usar tu respiración como un ancla:

    1.    Siéntate derecha y pon tus pies firmes en el suelo.
    2.    Inhala profundamente por la nariz contando mentalmente hasta 4. Siente cómo el aire llega hasta tu abdomen, no solo al pecho.
    3.    Mantén el aire por 2 segundos.
    4.    Exhala muy lento por la boca (como si usaras un sorbete) contando hasta 6. Esta exhalación larga es la que le avisa a tu cerebro que puede relajarse.
    5.    Repite esto 5 veces, enfocándote solo en el roce del aire al entrar y salir de tu nariz.

Cuando tu mente se escape (porque lo hará), no te regañes. Solo nota que se fue y tráela de vuelta, con mucha ternura, a tu respiración.


Recuerda: Tu paz no depende de que el mundo deje de gritar, sino de que tú aprendas a encontrar silencio en tu interior.

Raiza.